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Según un estudio dirigido por la Universidad de Granada en España, una serie de genes relacionados con la creatividad podrían haber dado al Homo sapiens una ventaja sobre el hombre de Neandertal, permitiéndole sobrevivir. Estos genes estaban sobreexpresados en el córtex prefrontal y jugaron "un papel fundamental en la evolución de la creatividad, la conciencia de sí mismo y el comportamiento cooperativo", según los autores. La red que rige la conciencia creativa de sí mismo solo apareció hace 100.000 años.
La presencia de estos genes permitió al homo sapiens disfrutar entre otras cosas de una mejor resiliencia física e intelectual, una de las claves de la creatividad.
Un estudio de asociación pangenómica realizado por investigadores del Instituto de Psiquiatría del King College de Londres cuyas conclusiones fueron presentadas en la revista Nature Neuroscience confirmó que la creatividad comparte algunos de sus factores genéticos con la esquizofrenia y los trastornos bipolares. Para realizar este estudio, se compararon perfiles genéticos de sujetos que sufren trastornos psiquiátricos con personas con profesiones artísticas o científicas. La creatividad estaría a medio camino, en términos de puntuación de riesgo genético entre la salud mental y la enfermedad psiquiátrica. Este estudio, así como otro estudio realizado en 2012 por un equipo del Karolinska Institute con más de un millón de participantes sitúan la creatividad como una predisposición genética a pensar diferente, que, bajo la influencia de otros factores biológicos o ambientales, podría conducir a la enfermedad mental. El estudio del Karolinska Institute mostró una prevalencia más elevada de enfermedad mental entre los investigadores o los autores, siendo estos últimos más afectados por la esquizofrenia, la depresión, la ansiedad y la toxicomanía. De manera general, este estudio pone de relieve la importancia del entorno en el desarrollo de la creatividad y el frágil equilibrio existente entre una creatividad "sana" y las enfermedades mentales.